viernes, 16 de diciembre de 2016

La Mortalidad Materna en Adolescentes


El embarazo antes de los 20 y después de los 35 años, se asocia a un mayor riesgo materno y perinatal. El embarazo en menores de 20 años o embarazo adolescente, además del mayor riesgo biológico que implica, genera una situación de riesgo social para el recién nacido y la madre, siendo un importante problema de salud pública en la mayoría de los países, especialmente para aquellos en desarrollo. El embarazo en mujeres de 35 o más años se asocia a un aumento del riesgo de presentar una serie de patologías propias de la gestación y una mayor frecuencia de patologías maternas crónicas, que traen como consecuencia una mayor probabilidad de muerte materna y perinatal. (Enrique Donoso, 2014)
La primera causa de muerte materna son las hemorragias (57%), seguidas de los padecimientos ligados a la hipertensión (23%) y las infecciones (10%). Cabe señalar, sin embargo, que las cifras de mortalidad materna que reportan diversas agencias del gobierno hondureño son mucho menores. (Juan Luis Bermúdez-Madriz & María del Rocío Sáenz, 2011)
  • Cada año en los países en desarrollo, al menos dos millones de mujeres jóvenes se realizan un aborto riesgoso. Los abortos riesgosos pueden tener consecuencias devastadoras, incluyendo el desgarre cervical, la perforación uterina, hemorragias, infecciones pélvicas crónicas, la infertilidad y la muerte.
  • Los infantes de las adolescentes corren mayores riesgos de fallecer. De hecho, los hijos de madres adolescentes tienen mayores probabilidades de morir antes de cumplir un año que los infantes de madres más adultas.
  • Las complicaciones durante el parto dan cuenta de casi el 25 por ciento de las muertes perinatales. El parto precoz y el bajo peso al nacer son otras de las razones por las cuales mueren los infantes que nacen de madres adolescentes. (Phipps, 2002)
¿Cuáles son los retos y las perspectivas del sistema de salud en Honduras?
Distintas entidades hondureñas e internacionales han identificado como el mayor reto sistémico la integración de los servicios públicos de salud para eliminar las duplicidades organizacionales; estandarizar la oferta laboral pública; maximizar los recursos destinados a la extensión de cobertura; aprovechar las economías de escala en la gestión financiera del sector; mejorar la gobernanza y la especialización institucional; eliminar brechas de equidad entre la población con acceso a los servicios, y unificar los sistemas e instrumentos de generación de información en salud. (Juan Luis Bermúdez-Madriz & María del Rocío Sáenz, 2011)
Sobre este último punto es importante señalar que la carencia de sistemas de información en salud integrados, tecnificados y accesibles ha dificultado el análisis de las condiciones y servicios de salud. Este es un reto que debe atenderse de inmediato.
El PN 2010-2022 y el PNS 2010-2014 priorizan la reducción de la mortalidad materna e infantil con nuevas metas sectoriales, dentro de las que destacan las siguientes:13
• reducir la mortalidad infantil a 15 por 1 000 nacidos vivos;
• reducir la mortalidad en menores de 5 años a 19 por 1 000 nacidos vivos;
• cumplir al 100 % las normas de la atención materna infantil;
• aumentar el parto institucional de 65% a 85%;
• cubrir a 100% de mujeres en edad fértil con micronutrientes básicos (sulfato ferroso, ácido fólico y vitamina A)
• reducir la mortalidad materna a 60 por 100 000 nacidos vivos;
• reducir la desnutrición a 20% en menores de 5 años;
• reducir la prevalencia de VIH/sida en población general a 0.5% y en poblaciones de alto riesgo a 8%, y
• alcanzar y mantener un mínimo de 90% de satisfacción de los usuarios de los servicios de salud.
Con respecto al cumplimiento de los ODM para el año 2015, deben reforzarse o replantearse las estrategias para cumplir algunas de las metas nacionales, pues de mantenerse las tendencias en los indicadores de mortalidad materno-infantil, aquellas no habrán de alcanzarse. En la prevalencia y mortalidad vinculadas a enfermedades infectocontagiosas como malaria, tuberculosis y VIH-sida, y el acceso a servicios de agua y saneamiento, se muestran avances que deben intensificarse.6

El sistema, además, debe diseñar estrategias que cuantifiquen las listas de espera para recibir atención de especialidad y reducir el tiempo que transcurre entre el diagnóstico y la atención. (Juan Luis Bermúdez-Madriz & María del Rocío Sáenz, 2011)

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